Matrimonios Fundamentados sobre la Roca
15 de noviembre – Comunidad Gracia y Vida
El pasado 15 de noviembre vivimos en nuestra comunidad un encuentro que quedó grabado en el corazón de cada pareja. Nuestro evento de matrimonios Fundamentados sobre la Roca no fue simplemente una reunión; fue un tiempo donde Jesús se convirtió nuevamente en el centro, la fuerza y la estabilidad de cada hogar representado.
Porque si algo aprendimos esa noche, es que el matrimonio no se sostiene con habilidades humanas, ni con “tú puedes” motivacionales, sino con la gracia de Dios y con Cristo como fundamento firme. Él es la Roca que no se mueve, la que soporta tormentas, la que nos levanta cuando parece que todo tiembla.
“El que oye mis palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.” — Mateo 7:24
Y sí, más de uno recordó que a veces somos buenos oyentes y malos constructores… ¡pero ahí estaba la gracia del Señor sosteniéndonos!
Un ambiente de amor, humor y presencia de Dios
Desde el primer momento se sintió esa mezcla hermosa entre alegría, compañerismo y reverencia. Las parejas llegaron con sonrisas, algunas con nervios, otras con ganas de renovar fuerzas, y otras –no lo vamos a negar– con la expectativa de la merienda después del mensaje 😄.
Pero lo más hermoso es que el Espíritu Santo guió cada parte:
Momentos de enseñanza basados en la Palabra.
Reflexiones profundas sobre la importancia de un matrimonio centrado en Cristo.
Oración en pareja, que para muchos fue un reencuentro espiritual.
Risas que sanan el alma y acercan corazones.
Testimonios de la fidelidad de Dios en medio de los desafíos matrimoniales.
Cristo, el fundamento que no falla
La idea central fue clara:
Un matrimonio construido sobre emociones es frágil.
Un matrimonio construido sobre expectativas es inestable.
Pero un matrimonio construido sobre Cristo permanece.
Hablamos de cómo Jesús no solo salva vidas, sino hogares completos.
Cómo Su gracia une, restaura, sana heridas y enseña a amar con un amor que supera lo humano.
Porque cuando dos personas deciden edificar sobre la Roca:
Hay perdón donde antes había orgullo.
Hay unidad donde antes había distancia.
Hay esperanza donde parecía no quedar nada.
Y hay propósito donde antes había rutina.
Un cierre con bendición y renovación
Terminamos orando los unos por los otros, sabiendo que Dios estaba fortaleciendo cimientos, renovando pactos y soplando vida en cada matrimonio.
Y mientras algunos se secaban discretamente una lágrima (ya tú sabes quién 😄), otros simplemente disfrutaban la paz que solo el Señor puede dar.
Esa noche recordamos que Jesús no es un accesorio espiritual para el matrimonio; Él es el fundamento mismo, la Roca eterna que sostiene todo.
Un evento… y un llamado a edificar cada día
El 15 de noviembre marcó un antes y un después para muchas parejas.
Pero más que un evento, fue un recordatorio divino:
Si Cristo es la Roca, entonces el hogar se convierte en un refugio, un lugar seguro, y un testimonio vivo de Su gracia.
En Comunidad Gracia y Vida seguimos caminando juntos, creyendo que los matrimonios no solo pueden sobrevivir…
¡pueden florecer cuando están plantados sobre Cristo!