Escogido por Dios

4 enero, 2026

Libro: Deuteronomio

Escogido por Dios

Escogidos, no por mérito, sino por gracia

Hermano, lo primero que tenemos que dejar claro es esto:
Dios no nos escogió porque éramos buenos, sino porque Él es bueno.

Deuteronomio no dice: “porque tú hiciste todo bien”, dice:
“Jehová te ha escogido”.

Eso es gracia pura.
Eso es amor inmerecido.
Eso es Dios diciendo: “te quiero antes de que tú me quieras”.

Y aquí es donde muchos se confunden… creen que ser escogido es ser perfecto.
No hermano. Ser escogido es ser dependiente.

Jesús vino y activó otra vez la conexión que se había perdido.
Por medio del Hijo, el Padre volvió a abrir el camino.
Y ahora Dios sigue buscando lo mismo:

“Un adorador que adore en espíritu y en verdad” (Juan 4:23)

No alguien que diga:
“Yo puedo solo”
“Yo no necesito a nadie”

Sino alguien que diga con el corazón rendido:
“Señor, te necesito… yo no puedo, pero contigo sí”.

Y aquí viene una verdad que duele un poquito… pero sana mucho:
Entre más débil soy yo, más fuerte se manifiesta Cristo en mí.

Cuando mi “yo” baja, Jesús crece.
Cuando mi orgullo muere, la gracia vive.


Escogidos y llenos del Espíritu Santo

La Palabra nos enseña que los escogidos de Dios no caminan solos.
Caminan llenos del Espíritu Santo.

Y cuando el Espíritu Santo habita en ti:

  • Te alerta
  • Te guarda
  • Te muestra lo que otros no ven
  • Te revela a Cristo

A veces tú dices: “Yo no veo ningún problema aquí”,
pero el Espíritu Santo te dice: “Ojo… por ahí no”.

No es miedo.
No es superstición.
Es discernimiento espiritual.

Porque Dios es amor, sí…
pero también es un Padre que cuida, que advierte y que guía.


Cuando sabes que Dios te llamó, no te detienes

El que entiende que fue llamado por Dios:

  • No se rinde fácil
  • No negocia su fe
  • No abandona el camino cuando vienen las pruebas

Porque cuando tú estás claro del llamado,
no importa si te toca subir o bajar,
si te toca abundancia o escasez,
si toca llorar hoy y sonreír mañana.

Tú sigues.

¿Por qué?
Porque sabes que Dios no te llamó para perderte,
te llamó para bendecirte,
para reflejarlo,
para hacer la diferencia,
para mostrar a Cristo, incluso a los ángeles.

Y ahí es donde uno se ve “loco”.

Sí hermano…

Los cristianos somos los locos más cuerdos que existen.

Porque hacemos cosas que no tienen lógica humana,
pero tienen sentido eterno.

El mundo dice: “Dos más dos son cuatro”.
Dios dice: “Conmigo, dos pueden ser suficientes… o uno… o ninguno”.

Porque no es la cantidad,
es quién te llamó.


Todo es momentáneo, todo es formación

Escucha esto con el corazón abierto:
Nada de lo que estás viviendo es para destruirte.

Todo:

  • forma tu carácter
  • moldea tus decisiones
  • fortalece tu fe

A veces toca vivir en un cuarto pequeño,
a veces toca compartir lo poco,
a veces no hay respuestas claras…

Pero hay una certeza firme:
Dios tiene planes de bien y no de mal.

Y cuando tú sabes eso, estás tranquilo.
Aunque no veas el final, confías.
Aunque no entiendas el proceso, sigues.

Porque el que es escogido aprende a decir:
“Señor, hoy dependo más de Ti que ayer”.


No pares, no te apartes, no pierdas tiempo

Hay algo que el enemigo siempre quiere robarle al creyente:
⏳ el tiempo en Dios.

El tiempo apartado del Señor no se recupera.
Por eso hoy el Espíritu Santo nos dice con amor y firmeza:
👉 No pares. Continúa. Persevera.

Aunque no veas la salida.
Aunque no entiendas el ahora.
Aunque parezca que nada se mueve.

El tiempo en el Señor es bendición,
es puertas abiertas,
es crecimiento,
es propósito.


Escogidos, identificados por la Palabra

No se trata de religión.
Se trata de identidad espiritual.

La Palabra de Dios no es un adorno,
es una señal.
Es una autoridad.
Es la voz viva de Dios.

Cuando tú portas la Palabra,
algo sucede en el mundo espiritual.

Porque el que fue escogido por Dios,
aunque no lo diga con palabras,
se nota.


Conclusión

Hermano, hermana:
Si Dios te llamó, te va a preparar.
Si te escogió, te va a sostener.
Si te escogió, no importa lo que pase, Él te guardará.

Hoy dile al Señor con sencillez:

“Aquí estoy.
No sé todo.
No entiendo todo.
Pero confío en Ti.
No me detengo.
Sigo adelante.”

Porque fuiste escogido por Dios,
no para rendirte,
sino para perseverar,
para creer,
para vivir en la gracia,
y para reflejar a Cristo.

Amén.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenido!

Nos alegra que estés aquí

Dios tiene un propósito grande para ti.
Somos una familia que te espera con los brazos abiertos.

Se cerrará automáticamente en 8 segundos

Scroll al inicio