Amados hermanos, el Señor Jesús termina el Sermón del Monte con una imagen poderosa y muy clara: dos hombres, dos casas, una tormenta… pero un solo fundamento verdadero.
No es una historia sobre arquitectos, es una revelación sobre corazones.
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.”
Oír no es suficiente
Ambos escucharon. Ambos construyeron. Ambos enfrentaron lluvia, ríos y vientos.
La diferencia no estaba en la tormenta —porque las tormentas llegan a todos— sino en el fundamento.
Hay quienes escuchan la Palabra cada domingo, pero viven como si Jesús fuera un invitado y no el Señor. La gracia no es solo un mensaje bonito; es el poder transformador que nos lleva a obedecer por amor.
La casa no se prueba en el día soleado… se prueba cuando el cielo se oscurece.
La roca es Cristo
La roca no es nuestra fuerza.
No es nuestra experiencia.
No es nuestro ministerio.
No es nuestra emoción.
La Roca es Cristo.
Pablo lo dijo claramente: “nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).
Cuando edificamos sobre Él:
- Nuestra identidad está segura.
- Nuestra paz no depende de circunstancias.
- Nuestra fe no se derrumba con opiniones.
- Nuestra esperanza no se quiebra en la prueba.
El que está en Cristo puede ser sacudido, pero no destruido.
Arena: apariencia sin profundidad
La arena representa una vida sin obediencia, sin raíz, sin intimidad real con Dios.
Desde lejos, la casa sobre arena puede verse hermosa. Fachada impecable. Todo en orden. Pero sin profundidad espiritual.
Y cuando vino la tormenta… cayó. Y fue grande su ruina.
No fue una grieta pequeña. Fue un colapso total.
¿Por qué? Porque no basta saber versículos, hay que vivirlos. No basta cantar, hay que rendirse. No basta emocionarse, hay que permanecer.
Las tormentas revelan el fundamento
Las lluvias pueden ser:
- Problemas familiares
- Crisis económicas
- Enfermedades
- Ataques espirituales
- Dudas internas
Pero si Cristo es tu fundamento, la tormenta no te define; te fortalece.
El creyente fundamentado no es el que nunca tiembla, sino el que nunca abandona la Roca.
¿Cómo edificamos sobre la Roca?
- Escuchando Su Palabra con corazón humilde
- Viviendo en obediencia
- Permaneciendo en comunión con Él
- Confiando más en Su gracia que en nuestra capacidad
No es perfección humana, es dependencia constante.
Hermano, no se trata de construir rápido, sino de construir profundo. La profundidad toma tiempo, pero da estabilidad eterna.