Guarda tu corazón

7 enero, 2026
Guarda tu corazón

El corazón: el centro de todo

La Palabra no habla del corazón como un simple órgano que late (aunque gracias a Dios que late 😄), sino como el centro de nuestras decisiones, pensamientos y motivaciones. Allí se cocina lo que luego se sirve en nuestra vida diaria.

Por eso Dios no dice: “guarda tu agenda”, “guarda tu reputación” o “guarda tu cuenta bancaria”. Dice: guarda tu corazón, porque de él fluye la vida. Si la fuente está limpia, el agua que sale bendice; si la fuente se contamina, tarde o temprano se nota.


¿En quién estás confiando realmente?

Proverbios 3:5-6
“Fíate de Jehová de todo tu corazón…”

Aquí no dice “confía un poquito” o “cuando no tengas otra opción”. Dice de todo tu corazón. El problema no es que confiemos… el problema es en qué confiamos.

Jeremías 17:5-9 nos da una advertencia clara:
Maldito el hombre que confía en el hombre… y bendito el que confía en Jehová.
El corazón, sin Cristo, es engañoso. O dicho en palabras simples: nuestro corazón sin la gracia es como un GPS roto, te habla con seguridad… pero te lleva al lugar equivocado.

Por eso no seguimos nuestro corazón; rendimos nuestro corazón a Cristo.


Lo que hay dentro, tarde o temprano sale

Lucas 6:45
“De la abundancia del corazón habla la boca.”

No es que “se te escapó” una palabra, es que salió lo que ya estaba dentro. La boca solo es el altavoz; el corazón es el reproductor.

Si sembramos resentimiento, orgullo o temor, eso va a sonar.
Si sembramos Palabra, gracia y verdad, eso también va a sonar… y mucho mejor.


El corazón como tierra: la parábola del sembrador

Mateo 13:1-9

Jesús no habló de semillas defectuosas; habló de tierras diferentes.
La semilla es buena (la Palabra), el problema muchas veces es el terreno del corazón.

  • Corazones endurecidos
  • Corazones distraídos
  • Corazones ahogados por preocupaciones
  • Y corazones buenos que dan fruto

Guardar el corazón es preparar la tierra, quitar piedras, arrancar espinos y dejar que Cristo gobierne.


Morir para dar fruto

📖 Juan 12:24-25
“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo…”

Aquí entra la gracia de Dios: morir al yo no es perder, es ganar.
El corazón que se guarda en Cristo aprende a soltar el control, el orgullo y la autosuficiencia.

El Reino de Dios funciona al revés del mundo:
morir es vivir
perder es ganar
rendirse es vencer


Un tesoro en vasos de barro

2 Corintios 4:6-7

No somos perfectos, somos vasos de barro. A veces rajados, a veces golpeados… pero con un tesoro glorioso dentro: Cristo en nosotros.

Guardar el corazón no es fingir fortaleza, es reconocer nuestra fragilidad y depender de Su gracia. La gloria no es del vaso, es del tesoro.


Permanecer en Él: la clave final

📖 Juan 15:5
“Separados de mí nada podéis hacer.”

Guardar el corazón no es un esfuerzo humano, es una relación viva con Jesús.
Cuando permanecemos en Él, el corazón se alinea, se sana y produce fruto.

No es religión.
No es apariencia.
Es dependencia diaria.


Conclusión

Guardar el corazón es:

  • Confiar en Dios más que en nosotros
  • Cuidar lo que permitimos entrar
  • Sembrar la Palabra en buena tierra
  • Vivir desde la gracia y no desde el esfuerzo
  • Permanecer en Cristo todos los días

Y recuerda: Dios no busca corazones perfectos, busca corazones rendidos.
Porque cuando Cristo gobierna el corazón, la vida entera encuentra dirección, propósito y paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenido!

Nos alegra que estés aquí

Dios tiene un propósito grande para ti.
Somos una familia que te espera con los brazos abiertos.

Se cerrará automáticamente en 8 segundos

Scroll al inicio