Identifica la puerta correcta

18 febrero, 2026
Identifica la puerta correcta

La Palabra nos muestra a Jesús como el que tiene la llave de la puerta de tu próposito, el es el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. No estamos hablando de oportunidades humanas solamente, sino de decisiones espirituales que marcan destino.

Hay puertas que parecen atractivas, pero no todas vienen de Dios. Algunas brillan… pero no iluminan. Otras son estrechas, humildes, casi desapercibidas… pero conducen a vida eterna.

Dios es quien abre y cierra puertas

En Apocalipsis 3:7-8, el Señor declara su autoridad absoluta. Cuando Él abre, nadie puede impedirlo. Cuando Él cierra, no es castigo caprichoso, es protección amorosa.

En Génesis 7:16, fue Dios quien cerró la puerta del arca después que Noé entró. Noé no la cerró. Dios la cerró para preservar la vida. A veces lloramos por puertas cerradas, sin entender que esa puerta cerrada nos estaba salvando del diluvio.

Hay puertas que no se cerraron tarde… se cerraron justo a tiempo.

La puerta como oportunidad de salvación

Dios nos da la oportunidad de reconocerle como Señor. Él no obliga, Él invita. La puerta está delante, pero somos nosotros quienes decidimos entrar.

En Lucas 13:23-25, Jesús habla de la puerta angosta. No es popular. No es cómoda. No es ancha. Pero es la que conduce al propósito eterno.

La puerta angosta es Cristo mismo. Y entrar por ella no es un evento de un día, es una decisión diaria. Cada día decidimos: ¿entro por la puerta de la obediencia o por la puerta del orgullo? ¿Por la puerta del perdón o por la del resentimiento?

La puerta correcta no siempre es la más fácil, pero siempre es la que nos acerca al corazón del Padre.

Cuando Dios cierra, también habla

Hay puertas que se cierran porque Dios quiere llamarnos al arrepentimiento. No todo “no” es rechazo; a veces es redirección.

Una puerta cerrada puede ser el abrazo invisible de Dios diciendo:
“Por ahí no, hijo… yo tengo algo mejor.”

Y qué hermoso saber que Él no solo abre puertas externas, sino que toca la puerta de nuestro corazón.

Jesús está a la puerta

En Apocalipsis 3:20-21, vemos a Cristo tocando. No derriba la puerta. No la fuerza. Él toca.

La pregunta no es si la puerta está abierta afuera…
La pregunta es: ¿cómo está la puerta de nuestro corazón?

Podemos estar buscando que Dios nos abra caminos, mientras Él está esperando que le abramos el corazón.

Y aquí está la gracia:
El que le abre, cena con Él. El que vence, se sienta con Él. No es solo entrar por una puerta… es entrar en comunión con el Rey.


Reflexión final

Identificar la puerta es discernir la voluntad de Dios.
No toda oportunidad es propósito.
No toda puerta abierta es destino.

Cristo es la puerta correcta.
Cristo es el camino seguro.
Cristo es nuestro único Señor y Salvador.

Si hoy sientes que hay puertas cerradas, confía.
Si hoy ves una puerta estrecha, atrévete a entrar.
Y si escuchas un llamado suave a tu corazón… no lo ignores.

Porque cuando Dios abre, es para vida.
Y cuando Dios cierra, es para proteger tu propósito eterno.

Que podamos decir cada día:
“Señor, enséñame a reconocer la puerta que viene de Ti.”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenido!

Nos alegra que estés aquí

Dios tiene un propósito grande para ti.
Somos una familia que te espera con los brazos abiertos.

Se cerrará automáticamente en 8 segundos

Scroll al inicio