Introducción
Hay anuncios que nos cambian el día.
—“Te llega un paquete hoy”.
—“El jefe quiere verte en su oficina”.
—“Tu suegra viene de visita… sorpresa”.
Pero ninguno, absolutamente ninguno, se compara al anuncio de Jesús:
“Yo vengo pronto”.
Este no es un aviso para asustarnos, sino una invitación amorosa de nuestro Rey. Es como cuando un padre amoroso dice: “¡Ya voy por ti!” Y el hijo corre a arreglar su habitación en cinco minutos… aunque estaba desordenada desde el año pasado.
Cristo vuelve, y su regreso no es amenaza, es esperanza, es gracia, es victoria anunciada por adelantado.
Hoy el Espíritu Santo nos dice: Prepárate… Él viene pronto.
1. Cristo promete volver – y sus promesas nunca fallan
Apocalipsis 3:11 — “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes…”
Jesús no dice “quizás”, “posiblemente”, “si no llueve”…
Dice VOY y dice PRONTO.
Y si Él lo dice, cielo y tierra pasarán, pero su palabra jamás fallará.
Tu preparación no nace del miedo, sino de la confianza.
Él vuelve por los que son suyos, por los que han sido comprados por su gracia, por los que están firmes en la fe aunque el mundo tiemble.
Prepararte significa afirmar tu corazón en lo que Cristo ya hizo por ti.
2. Vivimos tiempos difíciles… pero no desesperanzados
2 Timoteo 3:1 — “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos.”
Pablo nos avisa: los últimos tiempos se pondrían intensos.
Pero ojo… Pablo no lo dijo para alarmarnos, sino para ubicarnos.
Días peligrosos no significan que Dios perdió el control.
Significan que la noche está avanzando…
pero el amanecer está cerca.
Cuando ves maldad, violencia, frialdad espiritual, engaño… no te desesperes.
Recuerda: no es el fin… es el reloj avisando que Cristo está por llegar.
3. Cuida tu corazón para no quedar dormido espiritualmente
Lucas 21:34-36 — “Mirad también por vosotros…”
Jesús nos advierte que tres cosas pueden adormecer nuestra alma:
- Los afanes – cuando la vida nos aprieta tanto que dejamos de mirar al cielo.
- Las borracheras y excesos – cuando buscamos escape en lo que no llena.
- Las preocupaciones – cuando cargamos lo que solo Dios puede sostener.
La preparación no es paranoia espiritual…
es alerta amorosa, es vigilia del corazón.
Jesús dice:
“Velad, pues… y orad”.
Orar no es un acto religioso, es respirar el aire del cielo mientras caminamos en la tierra.
4. Si Cristo vuelve en cualquier momento… ¿cómo debe vivir un hijo de Dios?
Mateo 24:42-44 — “Estad preparados…”
Si Jesús fuese a avisar por WhatsApp:
“En 15 minutos paso por ti”…
muchos haríamos limpieza espiritual exprés.
Pero Él no da fecha porque quiere relación, no “preparación de último minuto”.
Prepararte es vivir con propósito:
- Amando más que antes
- Perdonando más rápido
- Obedeciendo más dispuesto
- Sirviendo más alegre
- Compartiendo el evangelio con urgencia
Cristo no viene por los perfectos, sino por los que lo esperan.
5. Su recompensa viene con Él
Apocalipsis 22:12 — “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo…”
Nuestro Rey no regresa con las manos vacías.
Viene con recompensa, con justicia, con restauración, con un cielo nuevo y una tierra nueva.
Vuelve el que salvó tu vida.
Vuelve el que te amó primero.
Vuelve el que no se rindió contigo cuando tú casi te rendías.
Y cuando lo veamos cara a cara… todo habrá valido la pena.
Cada lágrima, cada lucha, cada oración en secreto, cada semilla sembrada en fe.
Conclusión
Cristo viene pronto.
No es un rumor, no es un cuento, no es un mito… es la promesa más gloriosa del evangelio.
Y mientras esperamos, no nos queda quedarnos sentados mirando el cielo…
¡Sino vivir con los pies firmes en la tierra y el corazón encendido en esperanza!
El que viene no tarda.
El que viene es fiel.
El que viene nos ama.
Y el que viene… viene por ti.