INTRODUCCIÓN: NO FUISTE LLAMADO A VIVIR LEJOS DE SU PRESENCIA
Hay una gran diferencia entre conocer acerca de Dios y vivir una vida dirigida por Él. Podemos asistir a la iglesia, escuchar su Palabra y cantar alabanzas, pero la verdadera pregunta es: ¿está el Espíritu Santo gobernando nuestro corazón?
Dios no nos llamó a vivir dependiendo únicamente de nuestras fuerzas, nuestros razonamientos o nuestras emociones. Nos llamó a caminar con Él, a confiar cuando no entendemos y a permanecer firmes incluso cuando las circunstancias parecen contrarias. Vivir en lo sobrenatural no significa que nunca tendremos luchas; significa que, en medio de ellas, no caminamos solos.
1. CUANDO EL ESPÍRITU SANTO GOBIERNA, ALGO CAMBIA EN TI
Romanos 8:9-15. La vida sobrenatural comienza en nuestro interior. El Espíritu Santo no viene solamente para hacernos sentir su presencia durante un culto; viene para transformar nuestro corazón y enseñarnos a vivir como hijos de Dios.
Cuando el Espíritu nos guía, empezamos a dejar atrás aquello que nos separa del Señor. Cambia nuestra manera de pensar, nuestra forma de hablar y nuestra manera de tratar a los demás. Ya no vivimos esclavizados por el temor, porque conocemos al Padre al que podemos acudir con confianza.
No se trata de aparentar que somos espirituales, sino de permitir que Dios trabaje en las áreas que nadie ve: nuestras intenciones, nuestros pensamientos, nuestras heridas y nuestras decisiones. **Lo sobrenatural comienza cuando dejamos de resistir la obra de Dios y le entregamos el control de nuestra vida.
2. LA FE TE MANTIENE FIRME CUANDO TUS OJOS NO VEN NADA
Hebreos 11:1-13. Hay momentos en los que oras y no ves respuestas, crees y todavía no contemplas la promesa, avanzas y no sabes qué encontrarás al llegar. Es precisamente allí donde tu fe es puesta a prueba.
Abraham obedeció a Dios sin conocer todos los detalles del camino. Su confianza no estaba en tenerlo todo bajo control, sino en Aquel que lo había llamado. De la misma manera, habrá temporadas en las que Dios no te mostrará todo el panorama, pero te pedirá que sigas confiando en Él.
La fe no consiste en obligar a Dios a hacer lo que queremos; consiste en creer que Él sigue siendo fiel, incluso cuando su respuesta no llega como esperábamos. **No permitas que lo que todavía no ves te haga olvidar quién te hizo la promesa.** Sigue orando, sigue creyendo y sigue obedeciendo.
3. TU MENTE NECESITA LA PAZ DE DIOS, NO EL RUIDO DEL MUNDO
Romanos 8:6. Puedes estar rodeado de problemas y, aun así, encontrar paz en la presencia de Dios. Esa paz no significa que todo esté resuelto; significa que tu corazón aprende a descansar en el Señor mientras atraviesas el proceso.
A veces, la batalla más difícil no está delante de nosotros, sino dentro de nuestra mente. El temor nos hace imaginar derrotas, la ansiedad nos roba el presente y la preocupación nos hace olvidar la fidelidad de Dios. Por eso necesitamos alimentar nuestros pensamientos con su Palabra y aprender a llevar nuestras cargas delante de Él.
No puedes controlar todo lo que sucede a tu alrededor, pero puedes decidir a quién permites dirigir tu corazón. Cuando tus pensamientos se someten a la verdad de Dios, comienzas a encontrar una paz que las circunstancias no pueden fabricar.
4. LA MAYOR EVIDENCIA DE DIOS EN TI ES UNA VIDA TRANSFORMADA
Gálatas 5:22-23. Muchas personas quieren ver milagros, señales y manifestaciones del poder de Dios, pero olvidan que el Espíritu Santo también desea transformar su carácter. El amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la fe, la mansedumbre y el dominio propio son evidencias de su obra en nosotros.
Es sobrenatural responder con amor cuando te han herido, perdonar cuando el orgullo quiere dominarte y conservar la esperanza cuando estás atravesando una prueba. No basta con hablar de Dios; nuestra vida debe reflejarlo.
No busques solamente que Dios cambie tus circunstancias. Permite que también cambie tu corazón. Porque de nada sirve pedirle que abra nuevas puertas si no estamos dispuestos a dejar que transforme nuestra manera de vivir.
5. EL PODER DE DIOS TAMBIÉN TE LLAMA A SERVIR
Marcos 16:17-20. Jesús envió a sus discípulos a anunciar el evangelio, y el Señor obró con ellos confirmando su Palabra. Esto nos recuerda que la vida cristiana no consiste únicamente en recibir, sino también en servir y compartir a Cristo con los demás.
Dios puede usarte para llevar esperanza a una persona que está a punto de rendirse, para orar por quien está sufriendo o para hablar de Jesús a alguien que todavía no lo conoce. No necesitas tener una gran plataforma para ser instrumento en sus manos; necesitas un corazón dispuesto.
Busca a Dios por quien Él es, no solamente por lo que puede darte. Las señales nunca deben ocupar el lugar de Jesucristo. Nuestra misión es anunciar su evangelio, caminar en obediencia y confiar en que Él obrará conforme a su voluntad.
VUELVE A DEPENDER DE DIOS
Vivir en lo sobrenatural de Dios es dejar de caminar como si todo dependiera de nosotros. Es reconocer que necesitamos al Espíritu Santo, mantener la fe cuando no vemos respuestas, cuidar nuestra mente, reflejar el carácter de Cristo y estar disponibles para servir al Señor.
Quizás has llegado a un momento en el que tus fuerzas parecen agotarse. Has orado, has esperado y te preguntas cuándo cambiará tu situación. No confundas el proceso con el abandono de Dios. Aunque no tengas todas las respuestas, puedes seguir acercándote a Él, porque tu esperanza no depende de lo que ves, sino de quién es tu Dios.
Hoy no se trata solamente de pedirle al Señor que haga algo extraordinario por ti. Se trata de decirle: «Señor, haz tu obra en mí. Cambia lo que tenga que cambiar, sana lo que necesite ser restaurado y enséñame a caminar bajo la dirección de tu Espíritu».
La verdadera vida sobrenatural comienza cuando dejamos de vivir a nuestra manera y permitimos que Dios dirija cada paso.