Busca el reino primero de los cielos
Busca el reino primero de los cielos

Dios llama a Su pueblo a vivir con discernimiento espiritual, entendiendo que cada temporada tiene un propósito eterno.
Discernir los tiempos no es simplemente reconocer lo que ocurre a nuestro alrededor, sino comprender lo que Dios está haciendo y responder con obediencia. Cuando caminamos conforme a Su voluntad, accedemos a Su favor, y ese favor nos conduce a la restitución de aquello que parecía perdido. La restitución no depende de las circunstancias, sino de la fidelidad del Señor para cumplir Sus promesas.
Así como Dios restauró lo que pertenecía a la mujer sunamita en 2 Reyes 8:6, Él sigue obrando a favor de quienes permanecen confiando en Su Palabra. Si creemos y vivimos conforme a la Palabra de Dios, nuestra vida puede experimentar cambios extraordinarios en un solo año, porque Dios es capaz de abrir puertas, restaurar familias, levantar ministerios y cumplir aquello que parecía imposible.Un claro ejemplo de discernimiento se encuentra en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Mientras Jesús, cansado del camino, permanecía junto al pozo, sus discípulos fueron a la ciudad buscando alimento. Sin embargo, cuando regresaron, descubrieron que Jesús estaba ministrando a aquella mujer y le declaró que Él es la fuente de agua viva, el único que puede saciar la sed del alma para siempre. Los discípulos entendían la necesidad del alimento físico, pero Jesús les enseñó que existía una prioridad mayor: cumplir la misión del Padre y llevar vida a quienes estaban perdidos.
Su verdadero alimento era hacer la voluntad de Dios. Esto nos enseña que quien discierne los tiempos entiende que la prioridad siempre será el Reino de Dios por encima de las necesidades temporales. Cuando comprendemos el momento que Dios está viviendo con nosotros y respondemos en obediencia, llegamos al cumplimiento de Sus promesas y experimentamos Su favor.Los hijos de Isacar fueron reconocidos porque entendían los tiempos y sabían lo que Israel debía hacer (1 Crónicas 12:32). No solo poseían conocimiento, sino dirección. Hoy Dios sigue buscando creyentes que sepan interpretar los tiempos espirituales para caminar conforme a Su propósito y no conforme a las circunstancias.
La mayor prioridad del creyente debe ser buscar el Reino de Dios por encima de cualquier otra cosa. Cuando Cristo ocupa el primer lugar, todas las demás áreas de la vida encuentran su verdadero orden. Buscar el Reino significa vivir bajo el gobierno de Dios, permitir que el Espíritu Santo dirija cada decisión y caminar conforme a Su voluntad. El Señor nos llama a despertar del letargo espiritual y a levantarnos para vivir la vida abundante que Él preparó para Sus hijos (Efesios 5:14). Quien permanece arraigado en Dios es como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, que siempre da fruto y permanece firme aun en medio de las pruebas (Salmos 1:3). Los que son guiados por el Espíritu de Dios son verdaderamente hijos de Dios (Romanos 8:14), porque aprenden a discernir los tiempos y a caminar en la dirección correcta.La Biblia también nos recuerda que todo tiene su tiempo determinado (Eclesiastés 3:1).
Hay tiempos de preparación, tiempos de espera, tiempos de crecimiento y tiempos de cumplimiento. El problema surge cuando queremos adelantarnos a Dios o permanecemos inmóviles cuando Él nos llama a avanzar. El discernimiento espiritual nos permite reconocer el momento oportuno para obedecer y actuar conforme a Su propósito.Cuando discernimos los tiempos, podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar el oportuno socorro (Hebreos 4:16).
El favor de Dios no es producto del esfuerzo humano, sino de una relación íntima con Él y de una vida rendida a Su voluntad. Quien busca primero el Reino descubre que Dios abre puertas que nadie puede cerrar, restaura lo perdido y cumple cada una de Sus promesas en el tiempo perfecto.Cuando discierno los tiempos, alcanzo el favor de Dios. El discernimiento nos lleva a tomar decisiones correctas, el favor de Dios abre caminos donde no los hay y la restitución manifiesta la fidelidad del Señor. Por eso, la invitación del Señor sigue siendo la misma: buscar primero Su Reino, confiar plenamente en Su Palabra y caminar guiados por el Espíritu Santo, sabiendo que todo lo demás será añadido conforme a Su perfecta voluntad.